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Las reuniones individuales son esenciales para que los gerentes mantengan el contacto con el personal, establezcan objetivos claros, comprueben el progreso de los distintos proyectos y eliminen cualquier duda. Sin embargo, suele decirse que algunos directivos cometen errores desafortunados al dirigir una reunión individual. Estos errores pueden tener un profundo impacto en el rendimiento de los empleados, así que en este artículo hablaremos de los errores más comunes que cometen los directivos al dirigir reuniones individuales.
No preparar la reunión
Los directivos suelen tener largas listas de tareas pendientes y pueden tener dificultades para encontrar tiempo adicional para organizar la reunión individual con el personal. Sin embargo, no prepararse para una reunión puede tener un impacto significativo en la dirección general y la gestión del tiempo de la reunión. No estar preparado también puede llevar a que no se establezcan objetivos claros, lo que puede confundir al empleado.
No escuchar ideas más amplias
Muchos directivos tienden a acudir a una reunión con un conjunto de ideas, listas para exponer. Sin embargo, a veces las mejores ideas surgen de escuchar las opiniones de los demás. Los directivos podrían perderse algunas sugerencias valiosas si no escuchan con atención lo que el empleado tiene que decir. No sólo eso, sino que rechazar todas las demás ideas sin tenerlas en cuenta también puede conducir a la falta de compromiso de los empleados.

No abordar los objetivos de la reunión
Demasiado a menudo, los directivos acuden a una reunión individual sin una comprensión clara de los objetivos de la reunión. Esto significa que, a menudo, todo lo que se discute de forma incierta no acaba en que se consiga nada. Tener unos objetivos claros para la reunión individual significa que los empleados pueden marcharse con la sensación de que han conseguido algo y de que la reunión tiene sentido.
Ser poco profesional o irrespetuoso
Otro error común que cometen los directivos es ser poco profesional o irrespetuoso en una reunión. Gritar, interrumpir o menospreciar al empleado puede hacer quedar mal al directivo y crear un ambiente de trabajo conflictivo. Los directivos deben recordar que deben controlar su temperamento y mantener la respetabilidad y la profesionalidad en la reunión. Así, las personas respetarán más al directivo y la productividad general de la reunión será mayor.
Abrumar a los empleados con las tareas asignadas
Durante una reunión, es muy habitual que los directivos abrumen inadvertidamente a los empleados con un gran número de tareas o expectativas demasiado altas. Esto puede provocar estrés en un empleado, lo que disminuirá su rendimiento y aumentará la tensión general en el lugar de trabajo. Es importante que los jefes tengan en cuenta las capacidades y la eficacia de cada empleado y le asignen tareas realistas que pueda realizar en el tiempo establecido.
No dar feedback ni reconocimiento
Es esencial que los jefes den feedback a sus empleados. El feedback es lo que impulsa la mejora de las personas y deja claro lo que se espera de ellas. Además, también aumenta la confianza, ya que los empleados sienten que van por buen camino. Los jefes que no dan una retroalimentación adecuada dificultan que los empleados comprendan lo que hacen bien y mal, y esto puede conducir a una baja productividad y a un impacto negativo en el lugar de trabajo.

Ignorar las necesidades emocionales
Por último, lo más importante de todo, los jefes suelen ignorar las necesidades emocionales de sus empleados. Muchos empleados tienen problemas personales que afectan a su rendimiento laboral. No dar al empleado la oportunidad de hablar abiertamente de sus problemas puede hacer que se resienta y no trabaje a pleno rendimiento.
En general, las reuniones individuales son increíblemente importantes para que los directivos puedan acceder a su personal y mantener todo en orden. Sin embargo, hay muchos errores que los directivos pueden cometer en una reunión y que les impiden sacarle realmente el máximo partido. Entre ellos están no estar preparado, no escuchar las opiniones más amplias, no abordar los objetivos de la reunión, ser poco profesional o irrespetuoso, abrumar al empleado con demasiadas tareas, no dar feedback o reconocimiento e ignorar las necesidades emocionales de un empleado. Los directivos deben ser conscientes de estos errores para que la reunión alcance su máximo potencial.






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